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Las principales disfunciones sexuales masculinas

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©Mark-Andre Pierre Sass/Creative Commons
©Mark-Andre Pierre Sass/Creative Commons
Updated August 28, 2012

Tanto hombres como mujeres no estamos exentos de experimentar dificultades sexuales en algún momento de nuestras vidas. Podría tratarse de algo circunstancial, producto de alguna situación en particular que afecta nuestra relación de pareja, presiones en el trabajo, o circunstancias que sustraen energía a nuestra vida sexual, como estar cuidando de hijos pequeños o padres de edad avanzada. Ya se trate de factores externos, factores psicológicos o problemas de salud, si estás experimentando alguna de las dificultades sexuales que se describen aquí, podrías necesitar de ayuda médica y/o psicológica, así como de la incorporación de tu pareja al tratamiento.

. De acuerdo a la doctora Helen Kaplan (1978, p. 23), se produce una disfunción sexual cuando las reacciones en la respuesta sexual o cualquiera de sus componentes sufren un deterioro. En los hombres, al igual que en las mujeres, la primera etapa de la respuesta sexual consiste en la vaso-congestión genital, la que produce en este caso la erección debido a la congestión de los vasos sanguíneos del pene. La segunda parte de la respuesta sexual masculina es el orgasmo, que consiste en una serie de contracciones clónicas involuntarias de la musculatura genital, que va generalmente acompañado de la eyaculación.

A continuación hallarás una descripción general de las principales disfunciones sexuales masculinas:

Disfunción eréctil (Impotencia)

Se refiere a la incapacidad en el hombre para lograr una erección, o de mantener una erección lo suficientemente fuerte para lograr la penetración y realizar el coito. Todos los hombres suelen experimentar disfunción eréctil en diferentes momentos a lo largo de su vida, y suele ser común en la infancia y en los adultos mayores (tercera edad). Por otro lado, es normal experimentar dificultades para lograr una nueva erección tras el coito o la masturbación.

La impotencia puede tener bases físicas ya que la erección “…es un reflejo neurovascular que depende del correcto nivel hormonal, la sana anatomía del pene, la adecuada provisión vascular, y un sistema nervioso intacto y en buen estado de funcionamiento” (Kaplan, 1988, p.143). Sin embargo, los investigadores concuerdan en afirmar que la gran mayoría de los casos de disfunción eréctil tienen causas psicológicas. Los reflejos autónomos que rigen la erección son delicados y son de hecho afectados por los problemas de pareja (conflictos de poder, decepción hacia el otro) y por emociones como el miedo y la ansiedad, causadas por fracasos traumáticos en las primeras relaciones sexuales o creencias religiosas severas. Sin embargo, muchos otros casos de disfunción eréctil son causados por factores emocionales más simples y fáciles de corregir, como lo son la ansiedad por el desempeño, miedo al rechazo de la mujer, culpa por el disfrute sexual o preocupación excesiva por la satisfacción de la mujer.

La terapia sexual es eficaz para estos últimos casos que tienen causas más simples. Para los casos de conflictos internos o de pareja será necesaria además la psicoterapia. La impotencia por causas orgánicas o fisiológicas requerirá de atención médica. No obstante, al momento de hacer el amor, el mejor escenario es que el hombre se encuentre en un estado emocional calmado y libre de conflictos, además de contar con un adecuado apoyo de su pareja, para que así sus reflejos eréctiles funcionen sin interferencias.

Eyaculación precoz

Los investigadores afirman que un hombre presenta eyaculación precoz cuando la eyaculación ocurre antes de la penetración o escasos minutos después de la misma, tiempo insuficiente para que la pareja experimente placer u orgasmo durante el coito. En este sentido, Masters y Johnson (1976, p.80) consideran que “…un hombre es eyaculador precoz cuando durante la introducción intravaginal, no puede controlar la eyaculación por un período suficiente para satisfacer a su cónyuge aunque sea en el 50% de sus contactos sexuales”. Para el mismo hombre la relación sexual suele ser muy decepcionante.

A veces los rápidos intercambios sexuales durante la adolescencia condicionan en el hombre este tipo de patrón eyaculatorio que puede persistir en otras etapas de su vida. Por ello, la eyaculación precoz en más frecuente en los hombres jóvenes y con escasa experiencia sexual, aunque es normal que suceda en hombres de todas las edades después de un largo período de abstinencia. Con los años, por lo general el hombre aprende a controlar su reflejo eyaculatorio el tiempo suficiente para satisfacer a su pareja y lograr un coito pleno para ambos.

Para algunos hombres el control eyaculatorio puede convertirse en algo difícil de lograr. El impacto en la relación de pareja suele ser alto, por ello es importante buscar ayuda profesional e involucrarla en el proceso terapéutico. A diferencia del reflejo de la erección que no puede ser sometido al control voluntario, un hombre normalmente puede demorar o dejar venir la eyaculación y el orgasmo cuando lo desee. La doctora Kaplan (1988) sostiene que el hombre que presenta eyaculación precoz no ha aprendido a contener la eyaculación porque no es consciente de las sensaciones previas al orgasmo. Y esto sucede porque experimenta algún tipo de ansiedad, por ejemplo, ansiedad por el desempeño, que lo distrae en ese momento. La eyaculación precoz suele ser fácil de tratar con técnicas de terapia sexual.

Eyaculación retardada

El hombre en esta situación puede sentir excitación sexual y lograr y mantener una erección por largo tiempo, sin embargo tiene dificultades o es incapaz de eyacular y experimentar orgasmos aunque reciba estímulos lo suficientemente fuertes para ello. Este dificultad sexual es menos frecuente que las dos anteriores y es análoga a la disfunción orgásmica femenina.

El reflejo del orgasmo en condiciones normales se encuentra bajo el control de la voluntad. Sin embargo, factores emocionales pueden inhibirlo, lo que genera de forma inconsciente un exceso de control resultando en la incapacidad para liberar la eyaculación y el orgasmo. Las causas emocionales pueden ser distintas en cada hombre, algunas superficiales como la ansiedad por el desempeño, y otras más profundas como creencias religiosas y valores familiares severos, miedo al compromiso con la pareja o a dejarla embarazada, y como forma de “castigar” a la pareja, entre otras. Las causas orgánicas incluyen la diabetes, la esclerosis múltiple, y uso de ciertas drogas, especialmente medicamentos contra la depresión y la hipertensión. Para tratar la eyaculación retardada es necesaria la terapia sexual conjuntamente con la psicoterapia, para aquellos casos con inhibición emocional más profunda. Los casos de eyaculación retardada por causas orgánicas o fisiológicas requerirán de atención médica. También debe ser atendida la relación de pareja porque es fundamental para el éxito del proceso terapéutico y lograr que el hombre se relaje, suelte el control y experimente orgasmos fáciles y placenteros.

Fuentes:

Kaplan, H.S. (1988). Manual Ilustrado de Terapia Sexual.

Masters, W.H. y V.E. Johnson (1976). Incompatibilidad Sexual Humana.

Steen, E.B. y J.H. Price (1988). Human Sex and Sexuality.

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