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Cómo estimular las zonas erógenas

Por , Guía de About.com

Updated March 29, 2012

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Distintas caricias para cada zona erógena

De acuerdo a su grado de sensibilidad, las zonas erógenas por lo general se clasifican en tres tipos de áreas. Aquí te explicamos en qué momento de la relación sexual acariciarlas, y cuando definitivamente no es buena idea hacerlo:

Zonas erógenas primarias

Son aquellas áreas más sensibles, por este motivo, durante el encuentro sexual se deben tocar de último, de lo contrario, la persona que está recibiendo la caricia podría sentir desagrado o rechazo en vez de intenso placer. Estas zonas son la boca y los labios, los senos, los genitales y el ano.

Zonas erógenas secundarias

Estas zonas son las más receptivas al contacto erótico, cuando aún estamos “fríos”, por esta razón, atrévete a incluir múltiples caricias en estas partes del cuerpo de tu pareja cuando estén comenzando el encuentro sexual. Estas zonas son la base del cuello, el lóbulo de la oreja, la parte baja de la espalda (a la altura del hueso sacro), la curvatura de los glúteos (esa parte baja que los une con las piernas), y la parte interna de los muslos. Estas zonas deben ser tocadas primero que las zonas primarias y terciarias.

Zonas erógenas terciarias

Estas zonas sólo hay que estimularlas cuando el nivel de excitación sea muy alto, ya que en ese momento se vuelven receptivas al contacto erótico. Si las tocas muy anticipadamente, tu pareja pudiese no sentir nada, o sentir desagrado en vez de placer. Las zonas terciarias son la punta de la nariz, la abertura de los oídos, la palma de las manos y los pulgares, el lado externo del dedo meñique (hasta la muñeca), el ombligo, las corvas (parte de atrás de las rodillas, por donde se dobla), planta del pie y dedo gordo del pie.

La decisión de si acariciar las zonas primarias o terciarias primero, dependerá del nivel de excitación de tu pareja. Si es alto, como dijimos anteriormente, procede a acariciar las zonas terciarias, y a continuación puedes pasar a las zonas primarias. Prueba con alguna de estas dos secuencias de caricias en las zonas erógenas. Como notarás, se van acariciando alternativamente los tres tipos de zonas erógenas de manera muy fluida:

Secuencia de caricias # 1:

Lóbulo de las orejas --> labios --> manos (pulgar) --> senos --> parte interna de los muslos --> regresar a los senos otra vez --> ombligo --> finalmente los genitales.

Secuencia de caricias # 2:

Base del cuello --> labios --> abertura del oído --> ano --> senos --> parte interna de los muslos --> curvatura de los glúteos --> labios --> dedo gordo del pie --> ombligo --> finalmente los genitales.

La idea de presentarte estas secuencias es que te imagines acariciando las distintas zonas erógenas de tu pareja, y obteniendo el máximo de sensibilidad de cada una. Parecerá un poco complicado, no lo es tanto, y una vez en sintonía con tu amante podrás experimentar y crear muchas más danzas de este tipo. Recuerda que cuando das caricias disfrutas también y sientes a través de tus manos y tu cuerpo, como una afinado instrumento para el placer. Cuando recibes, te abres y entregas tu cuerpo. Esto implica ir más allá de tus límites personales, y compartir tu intimidad y tu sexualidad aunque aflore cierta vulnerabilidad. Ya, después de la apertura y la confianza, sólo queda entregarte en brazos del éxtasis.

Fuentes:
Kaplan, H.S. (1988). Manual Ilustrado de Terapia Sexual.

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