Las diferencias entre hombre y mujer tienen carácter complementario. Todo lo que sea positivo en el cuerpo femenino será negativo en el cuerpo masculino, y todo lo que sea positivo en el cuerpo del hombre será negativo en el cuerpo de la mujer.
Los polos positivos son los senos en la mujer y el pene en el hombre. Los polos negativos son la vagina en la mujer y el pecho en el hombre. Según el Tantra cuando la pareja se funde en un profundo orgasmo se convierten en un solo organismo, ya que en ese momento lo positivo se encuentra con lo negativo (el pene con la vagina), y lo negativo se encuentra con lo positivo (el pecho del hombre con los senos de la mujer), formando un sólo circuito de energía electromagnética.
Los senos son la clave para que la mujer alcance el orgasmo. La medicina occidental considera básicamente a los senos como caracteres sexuales secundarios y órganos para la lactancia, pero no se menciona su dimensión erótica. En este sentido, la psicoanalista y ginecóloga francesa Daniele Flaumenbaum (2006, p.59) hace una interesante contribución:
Como todos los demás orificios del cuerpo, los senos tienen una función que es tanto material como vibratoria. En su función material, producen leche y son entonces mamas nutricias. Pero los senos son también órganos de comunicación que emiten y reciben energía. Acariciar los senos repercute en el sexo. Tienen, entonces, una función femenina, energética y sensual.
Las enseñanzas tántricas asumen que el vínculo entre los senos (polo positivo de la mujer) y la vagina (polo negativo de la mujer) se produce a través del eje de magnetismo entre ambos polos.


