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Las zonas erógenas masculinas

Dónde y cómo acariciar el cuerpo de un hombre

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©Alejandro Cordón/Creative Commons
©Alejandro Cordón/Creative Commons
Updated August 31, 2012

Además de los órganos genitales, el cuerpo masculino – al igual que el cuerpo femenino – es capaz de responder a la estimulación erótica y sensual en toda su extensión. Sin embargo, existen áreas que son especialmente sensibles y receptivas al contacto sexual. Estas áreas también generan excitación sexual y reciben el nombre de zonas erógenas.

Desde niños, la mayoría de los hombres se suele acostumbrar a centrar su placer sensual en la zona pélvica, ya que sus genitales son externos, están visibles y son muy sensibles al roce y la estimulación. Todo hombre puede descubrir otras áreas sensibles y aprender a sentir en toda la extensión de su cuerpo, lo que le brindará una experiencia sexual mucho más completa y rica en sensaciones placenteras.

A continuación descubrirás cuáles son las principales zonas erógenas masculinas. Al acariciarlas recuerda alternar las caricias entre las distintas zonas erógenas:

Cabello y cabeza

Tocar la cabeza, acariciando el cabello y dando un masaje por toda la zona, puede ser muy relajante, ya que esta zona – según la reflexología – tiene conexiones con varios órganos del cuerpo. Es además una expresión de cariño y cuidado, y si se da con sensualidad e intención amorosa puede ser un excelente preludio a un apasionado encuentro sexual. Recuerda dar suaves masajes circulares en las sienes y en el centro de la frente, luego haz caricias rectas desde el centro de la frente hacia los lados.

Orejas

Toda esta zona es muy sensible, en especial, al contacto con la boca. Comienza acariciando el pabellón o parte externa, en especial el lóbulo de la oreja – que es muy receptivo cuando aún estamos “fríos” – y deja sólo para los momentos de intensa pasión sexual la estimulación de la abertura del oído con la lengua. Las palabras cariñosas y los susurros suaves añadirán una dosis extra de placer.

Boca

En hombres y mujeres la boca es una zona sensible para recibir y dar placer. La boca puede ser acariciada y besada de infinitas maneras, todo dependerá de cómo se presente el momento y la conexión entre los amantes. Después de una sesión de besos el hombre se encuentra por lo general muy dispuesto a la relación sexual. Comienza con besos discretos y suaves, e intensifica poco a poco el contacto entre las bocas, hasta incorporar la lengua – otra poderosa zona erógena – a esa fusión de emociones y energía. Puede resultar muy sensual y estimulante morder suavemente el labio inferior del hombre.

Cuello, nuca y hombros

Los besos suaves y dados con intención sensual en la nuca y el cuello puede ser poderosamente eróticos, ya que tienden a aumentar el deseo en ambos. Procede con caricias y besos lentos y deliberados en la nuca y cuello, haciendo cierta presión, ya que la piel masculina tiende a ser más gruesa que la femenina. También puedes morder la zona de forma suave y pausada. Luego, baja lentamente hasta cubrir también los hombros de besos suaves y húmedos.

Pecho y brazos

El área de los pectorales es una zona importante para la mayoría de los hombres. Acaricia y besa el pecho en toda su extensión con suavidad, firmeza y sensación de admiración. Luego extiende las caricias hacia los hombros y los brazos. La zona interior de los codos es un área sensible, que funciona mejor combinada con caricias en otras zonas erógenas más poderosas como las manos. Algunos hombres, al igual que las mujeres, disfrutan las caricias, besos y suaves mordiscos en sus pezones.

Abdomen

El área ubicada entre el ombligo y el hueso púbico es muy sensible a la estimulación erótica, y anticipa el contacto con los genitales. Prueba a acariciar esta zona, y luego dirígete a otra zona, como la parte interna de los muslos, antes de tocar la zona pélvica. De esta manera, sensibilizarás aún más a tu pareja, prolongando la experiencia de placer.

Espalda

La espalda masculina es otra área para ser admirada y acariciada, independientemente de su contextura. Es un área muy receptiva a un masaje sensual con aceites aromáticos. A ambos lados de la columna vertebral hay zonas muy sensibles que responden al contacto más suave con la punta de los dedos o los labios. La parte baja de la espalda, sobre el hueso sacro, es otra área que puede ser masajeada en toda su extensión con los dedos, o simplemente pasar la palma de las manos o la boca, hasta llegar a los glúteos.

Manos y pies

Las manos y pies son especialmente sensibles al tacto, y están llenos de conexiones con distintas órganos y áreas del cuerpo, según la reflexología. Las manos y pies pueden ser acariciados, masajeados y besados. La palma de las manos y la planta de los pies son muy sensibles, al igual que los dedos. Besar y lamer la palma de la mano puede ser muy provocador. Por otro lado, lamer o succionar el pulgar y el dedo gordo del pié puede ser un acto muy erótico, y simbolizar de alguna manera una penetración, al momento de entrar en contacto con la boca. Esta última caricia es bienvenida cuando el nivel de excitación de tu pareja es alto.

Ingle

La ingle es la zona donde se une el muslo con el tronco del cuerpo. Acariciar esta zona, tan cercana a los genitales puede ser muy estimulante, en especial, si se realiza antes de tocar el pene, generando la expectativa y el deseo de ser tocando allí. Toca las ingles, los muslos y luego el perineo, como un preludio al sexo oral.

Muslos y piernas

Cercanos a las ingles, incorpora también los muslos a las caricias y besos, en especial la zona interior de ellos donde la piel es suave u sensible, y sube lentamente hacia la zona pélvica. Por otro lado, la zona posterior de los muslos y el área detrás de la rodilla – la corva – son muy sensibles al tacto.

Glúteos

Estos grandes músculos de forma redondeada, pueden ser acariciados en toda su extensión, de manera suave o bastante fuerte. Cuando la excitación haya subido, funcionan los toques más fuertes, como los pellizcos y masajes firmes en la zona, e inclusive una nalgada oportuna puede ser muy excitante y erótica. La zona donde la nalga se une con los muslos es muy sensible también y responde a caricias suaves y estimulantes.

Pene

Está lleno de terminaciones nerviosas que lo convierten en un órgano sumamente sensible a la excitación y estimulación sexual. Existen en el pene algunas zonas capaces de brindar mucho placer, como el glande (punta del pene) y el frenillo, esa zona donde el prepucio se une con el cuerpo del pene por el lado inferior. Por ser un área de alta sensibilidad, lo mejor es acariciar el pene usando lubricación, si se usan las manos, o mediante sexo oral.

Escroto y testículos

El escoto es la piel que contiene los testículos. Ambos son sensibles, en especial los testículos son órganos sumamente delicados y sensibles al tacto, por lo que es necesario tratarlos con dulzura y atención, porque cualquier movimiento distraído o brusco podría causar dolor. En todo caso, son muy receptivos a las caricias suaves con las manos, boca y lengua. También se puede jalar el escroto con delicadeza o acunar los testículos entre las manos. Otra zona sensible queda entre los testículos, en la parte que se encuentra debajo del pene.

Perineo

Es la zona que se encuentra entre el escoto y el ano. Traza pequeños círculos en esta zona o presiona con firmeza hacia adentro de manera rítmica. Al acariciar esta área estás acariciando o masajeando la próstata (popularmente llamada punto G masculino), y también la base del pene, lo que puede ser muy placentero. Sin embargo, para otros hombres la estimulación de la próstata puede resultar desagradable o dolorosa. Por este motivo, pregunta primero a tu pareja si le resulta placentero o no.

Ano

El ano es una zona llena de terminaciones nerviosas, sin embargo, muchos hombres evitan las caricias en esta zona por asuntos de higiene, por temor al dolor o a que sea considerada una conducta homosexual. En este sentido, los sexólogos Masters y Johnson (1987) señalan que entre los hombres gay, hay una gran proporción que nunca ha recibido penetración anal, y que esta práctica suele ser más frecuente en las parejas heterosexuales. La zona anal es muy sensible al placer sexual, ya que estimula la próstata, lo que resulta muy placentero para algunos hombres. Si te das permiso para comenzar a ser acariciado en la zona externa del ano, sin penetración, las sensaciones eróticas pueden aportar mucho a tu experiencia sexual. Para empezar a acariciar el ano, hazlo externamente, con movimientos suaves y estimulantes que partan desde el perineo. Después, si tu pareja lo permite, puedes proceder a realizar la penetración anal por medio de un dedo, juguete sexual o mediante la penetración en la relación sexual.

Fuentes:

Masters, W.H., Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. (1987). La sexualidad humana. Tomo 1.

Chia, M., Chia, M., Abrams, D. y Carlton Abrams, R. (2010). La pareja multiorgásmica.

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