1. About en Español
Send to a Friend via Email

Your suggestion is on its way!

An email with a link to:

http://sexo.about.com/od/Categoria-Conoce-Sexualidad/a/Zonas-Erogenas-Femeninas.htm

was emailed to:

Thanks for sharing About.com with others!

Las zonas erógenas femeninas

El placer de acariciar el cuerpo de una mujer

Por

zonas erógenas de la mujer ©Fernando Zuleta/Creative Commons

Por lo general, las mujeres disfrutan de ser acariciadas y tocadas sensualmente en toda la extensión de su cuerpo. Mucho mejor si este contacto es deliberadamente lento y erótico, como si se fueran despertando y encendiendo progresivamente todas las zonas de su cuerpo. Para algunas mujeres, este tipo de contacto es necesario antes de proceder a la penetración, ya que es la manera más efectiva para que ella logre una adecuada lubricación y un buen nivel de deseo hacia el encuentro sexual.

El cuerpo de la mujer es muy sensible al tacto, tal vez porque desde la infancia nos estaba permitido abrazar y tocar a los demás en muestra de cariño y afecto. La mujer puede sentir exquisitas sensaciones de una forma sensual, o como parte de la experiencia sexual. Tanto ella como su amante se beneficiarán al conocer cuáles son las principales zonas erógenas femeninas, aquellas áreas sensibles a la estimulación sensual y erótica.

Descubre una a una las principales zonas erógenas femeninas. Recuerda acariciar de manera alternada cada una de ellas para lograr una extraordinaria experiencia de placer, y ten en cuenta que en general las mujeres gustan de ser acariciadas de forma mucho más suave que los hombres:

Rostro

Todo el rostro es sensible al tacto, a los besos suaves y húmedos, y a las caricias tiernas y sensuales. Dibuja con tus manos todo el contorno del rostro de la mujer amada, besa sus párpados, acaricia su nariz y mentón. Será un momento inolvidable para ti y para ella.

Cabello

Al igual que en el hombre, la zona del cuero cabelludo es altamente sensible a un suave y acariciante masaje, que relajará y vitalizará a la persona que lo reciba. Un buen preludio para continuar más adelante con caricias un tanto más eróticas.

Boca

Los labios femeninos son poderosos receptores de sensaciones. Desde una caricia muy sutil hasta un beso intenso y apasionado, los labios son capaces de percibir las variaciones en la emoción y la energía que se crea entre la pareja. Según la sabiduría del Tantra, besar el labio superior de la mujer es clave, ya que esta zona tiene una conexión directa con la zona genital, y por ello, despierta la excitación sexual de manera sutil y efectiva. Por otro lado, la parte interna de la boca y la lengua también es un área que merece ser explorada a través de distintos tipos de besos.

Lee también:

Manos

Las manos en toda su extensión son un centro lleno de terminaciones nerviosas, para dar y recibir caricias y afecto. Los besos apasionados en la palma de la mano, así como lamer o chupar los dedos son muestras de elevado erotismo. Este último tipo de caricia será más aceptada cuando el nivel de excitación de la mujer sea alto.

Orejas

Muchas mujeres gustan de caricias en las orejas, las que serán especialmente poderosas si van acompañadas de palabras sensuales y apasionadas. Besa toda la zona externa con suavidad, mordiendo con delicadeza el borde y el lóbulo de la oreja. Cuando el momento sea mucho más apasionado, agrega susurros o gemidos, e introduce tu lengua en la abertura de la oreja, a modo de preludio de la ansiada penetración vaginal.

Cuello

El cuello es una clásica zona erógena en las mujeres, quienes son sumamente sensibles a caricias con las manos y besos en esta área. Si te sientes más apasionado, puedes intentar succionar suavemente el cuello, ya que esto despierta sensaciones eróticas muy profundas en algunas mujeres. Para ello, inspírate en la fascinación sensual que genera un atractivo y sufrido vampiro en muchas féminas.

Espalda

¿Quién no recuerda una imagen tan sensual como una mujer con un hermoso vestido que deja su espalda al descubierto, o saliendo de la ducha envuelta en una toalla que deja ver esta atractiva zona? Prolonga las caricias desde el cuello, y sigue por la espalda, llenándola de besos suaves y húmedos, hasta llegar a la parte baja de la espalda. Puedes agregar suaves y delicados masajes, muy sutiles por toda la espalda, para mantener el contacto sensual. No se recomiendan los masajes muy fuertes, ya que ahuyentan la cualidad erótica del momento.

Senos

No sería desacertado decir que los senos significan para la mujer, lo que el pene para un hombre. Son el distintivo externo y visible de su feminidad. Son además, órganos muy sensibles, polos electromagnéticos que irradian energía, afecto y sensualidad. Acariciar los senos activa la energía sensual y sexual de la mujer, y permite que el orgasmo ocurra de manera más fluida. Comienza acariciando los senos con amor, ternura y delicadeza, sintiendo su textura y tibieza, y disfrutando de su cercanía. La zona lateral que corre junto a los senos, desde las axilas y hacia abajo por las costillas, es también altamente sensible a caricias sensuales. Los pezones pueden ser tocados, acariciados, lamidos y succionados con distintos grados de intensidad, dependiendo del gusto de tu pareja. Deja para los momentos de intensa pasión sexual los toques fuertes en los pezones, ya que en ese momento son capaces de resistir muy bien caricias más rudas.

Lee también:

Cintura, caderas y abdomen

Toma entre tus brazos su cintura, luego desliza tus manos lentamente hacia sus caderas sintiendo y dibujando cada una de sus curvas. Ella podrá percibir lo que tú estás sintiendo durante ese movimiento. Besa su ombligo y traza pequeños círculos alrededor, dejando para los momentos de más pasión el introducir tu lengua en él. Acaricia con manos y lengua su vientre, sin llegar a tocar sus genitales aún.

Glúteos

Suaves y redondeados, firmes o caídos, los glúteos femeninos también ejercen fascinación entre los hombres. Y los de ellos entre nosotras. Son una importante zona erógena capaz de recibir por igual caricias suaves e intensas. Una traviesa nalgada o un pellizco suave puede ser muy sexy, si es dada en el momento y lugar oportunos. Recuerda acariciar con sensualidad la sensible zona baja de los glúteos, donde se une con los muslos, muy a menudo olvidada por otras zonas más convexas.

Piernas y muslos

Las piernas y muslos en toda su extensión de extremidades eróticas, un camino que lleva a los placeres de la intimidad femenina. Recorre las piernas con caricias y besos suaves. Los tobillos, pantorrillas, zona detrás de las rodillas (corvas) y área interna de los muslos son altamente sensibles. Tómate tu tiempo con las piernas y no corras todavía hacia los genitales, tu pareja lo disfrutará a plenitud.

Pies

Los pies merecen también toda tu atención. Comienza por acariciarlos, besarlos y masajearlos por el lado superior y luego por el inferior. Acaricia los dedos, apreciando sus diferencias y formas, mientras este masaje estimula a tu pareja. Al final chupa sus dedos, en especial el dedo gordo, en un acto de erotismo más apasionado, mientras la miras a los ojos con deleite.

Lee también:

Vulva

Los genitales externos de la mujer, sus labios mayores y menores, están repletos de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas llenan de excitación sexual esa zona. Acaricia con tus manos y descubre áreas inexploradas entre los pliegues propios de cada mujer, tan distintos en unas y otras como las huellas digitales. Besa y acaricia con tu boca y lengua cada región y espacio, disfrutando del olor y sabor de tu pareja.

Lee también:

Clítoris

El clítoris es un órgano cuya única finalidad es el placer, y es capaz por sí mismo de generar el orgasmo en la mujer. Lleno de múltiples terminaciones nerviosas, es muy receptivo a un contacto suave o más intenso con las yemas de los dedos, y también a un húmedo y sensual contacto con la lengua. Puedes trazar círculos y otros movimientos sobre el clítoris sin replegar el capuchón que lo recubre, ya que descubrir por completo el clítoris puede generar sensaciones desagradables o dolor en algunas mujeres. Mientras acaricias el clítoris de tu pareja, vayan comunicándose de manera verbal o no verbal para saber qué es lo que ella necesita y le agrada.

Lee también:

Vagina

La vagina también es un órgano sensible, aunque en muchas mujeres la sensibilidad vaginal pudiera está algo “adormecida”, probablemente porque se centran más en las sensaciones que les aporta su clítoris. Sin embargo, la investigación realizada por Barry Komisurak y su equipo de trabajo, mostró que tanto la vagina como el clítoris – cuando son estimulados sexualmente – generan efectos en las zonas de placer del cerebro, cada uno en una región distinta. Por ello, acariciar la vagina es importante, ya que su estimulación también conduce al orgasmo. La vagina es sensible en muchos puntos, aunque los más conocidos son el primer tercio de la pared anterior – punto G – y el área del fórnix anterior – zona AFE – ubicada en la pared anterior de la vagina, junto al cuello uterino.

Para acariciar la vagina, utiliza tus dedos (limpios y con las uñas cortas para evitar contaminar con alguna infección esta delicada zona), un juguete sexual o, mejor aún, el pene. Es posible ir sensibilizando la vagina y a la vez, despertar nuevas sensaciones en ella durante la relación sexual y mediante la utilización de distintas posiciones y ángulos de penetración. Muchas de estas sensaciones pueden ser nuevas y desconocidas, inclusive para una mujer con años de vida sexual, tal es la magia de la sexualidad.

Lee también:

Ano

El ano es una zona sensible a la estimulación sensual en mujeres y hombres, porque está lleno de terminaciones nerviosas. Para la mujer puede convertirse en otra zona importante para su placer si decide integrar esta práctica a su vida sexual. Sin embargo, para hacerlo deberá sentirse cómoda, conocer algunos aspectos básicos del sexo anal y despejar prejuicios. Recuerda que en la sexualidad todo puede estar permitido si se hace atendiendo las prácticas para un sexo seguro, y respetando los deseos y la zona de comodidad de la pareja. Si ambos están de acuerdo, comienza por estimular el ano con tus dedos durante el juego o la relación sexual. Tan sólo esta caricia puede despertar una poderosa y sublime excitación en la mujer. Y si ella te lo permite, introduce suavemente un dedo a continuación. Deja para otra oportunidad la penetración anal – si ella se sintiera preparada – la que deberás realizar de manera suave y pausada, utilizando lubricación y protegiendo el pene con un condón de látex.

Lee también:

Fuentes:

Masters, W.H., Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. (1987). La sexualidad humana. Tomo 1.

Chia, M., Chia, M., Abrams, D. y Carlton Abrams, R. (2010). La pareja multiorgásmica.

©2014 About.com. Todos los derechos reservados.